domingo, 14 de septiembre de 2008

APUESTA POR CUMPLIR

Alberto estaba en su cuarto con alguna sensación de no saber que hacer, era un viernes como cualquier otro, la semana de estudio había sido algo agotadora pero siempre quedaba la antigua idea de iniciar el fin de semana de la mejor manera; los ánimos iban por el lado de echarse a la cama y ver alguna película, cuando de pronto sonó su celular lo cogió de la mesa de noche y sin ver la pantalla ya sabia de quien se trataba era Gabriel su amigo de hace mas de veinte años, el amigo de una y mil aventuras era casi imposible que una semana se dejaran de ver. Alberto sabia que si contestaba no se iba a poder negar ante algún pedido de Gabriel y si no contestaba la amistad de tantos años iba sufrir algún tipo de resentimiento así es que contesto diciéndole: ¿qué quieres hacer hoy?, parecía el mensaje de una grabadora Gabriel respondió: …prepárate no te demores los demás nos están esperando. Alberto sintió esa sensación de haber vivido ese instante en alguna oportunidad y no era raro para él siempre que hablaba con aquel amigo era para hacer algo interesante, descabellado o muy entupido, esta vez se trataba de lo tercero; trató de explicar su cansancio, su agitada semana de estudios, pero no dio resultado solo escuchaba la voz de su amigo decir: Hoy cumplimos la apuesta… palabra a la cual jamás se había podido negar; preguntó donde estaban los demás, refiriéndose al resto de amigos, en el malecón de siempre fue la respuesta. Rápidamente recordó una escena junto a sus amigos hace casi 16 años atrás, era una tarde de verano estaban todos frente a aquella casa de Barranco, sus grandes rejas cubrían la mitad de la enorme fachada, la tierra árida de lo que seguro en su tiempo fue el enorme jardín que adornaba
la entrada, sus techos de nunca acabar y sus siempre abiertas ventanas del segundo piso con el fondo oscuro que daban la impresión de que alguien aparecería en algún momento; estuvieron casi mas de dos horas esperando que no haya nadie en la calle, observando en que momento podrían entrar y así cumplir con la vieja apuesta; todo estaba bien planeado, hasta un plano mal hecho les indicaba las posibles rutas de ingreso y escape por si algo inesperado sucedía.
Todo había sido bien estudiado aquella vez; las muchas veces que regresaban de la playa se detenían a observarla y habiendolo planeando bien desde un año antes, esa tarde tomaron la decisión, todos llevaban ropa como para ir a una reunión, se pararon casi frente a la casa, el sol aquella tarde bajo su intensidad de una manera inusual eran las 4 y 30 de la tarde, Pepo el más alocado y distraído del grupo acepto acercarse mientras todos echaban la suerte para ver quien iba primero, dos mas se acercaron, Alberto apoyado en las grandes rejas intentaba no mirar las ventanas del segundo piso, pero no se pudo resistir, según el una sombra se acerco al borde de una de las ventanas y en la otra se cerro una de sus hojas sorpresivamente. No había tiempo que perder tres empujarían la reja y los otros ingresarían de uno en uno, todo iba relativamente bien hasta que Gabriel aposto una buena cantidad de dinero a quienes pasen la noche en la casa, Alberto, Gabriel y Pepo entraron, se imaginaron que estaban al pie de un castillo, la imponente casa les creaba un ambiente de respeto muy fuerte, parecía que justo cuando Alberto les pedía que mirasen hacia los ventanales el sol se dio el ultimo antojo de la tarde e hizo
un ultimo brillo y los cegó por escasos segundos. Mientras se reponían de aquellos rayos y escuchaban las voces de los otros tres amigos pedir que se apurasen, un fuerte
ruido los sorprendió, la tarde se convirtió en noche y aquella casa en el peor lugar, pero la sorpresa vino de afuera, un auto se cuadraba rápidamente en retroceso estaba lleno de cajas, casi no se veía quien conducía.
Hasta ahora no se explican como hicieron pero sin darse cuenta en escasos segundos todos estaban fuera de aquella casa, casi arrastras cruzaron la calle y uno de ellos encendió un cigarrillo y cada uno le dio una pitada con las manos aun temblorosas. El alivio de estar fuera de aquella casa les duro poco cuando se dieron cuenta que solo eran cinco uno faltaba y era Pepo. Empezaron a buscarlo desesperadamente pensando que alguien lo podía encontrar dentro y cuando creyeron que seguro estaba escondido para jugarles una broma, escucharon sus gritos a lo lejos pidiendo ayuda, los gritos provenían del segundo piso, cruzaron la calle pero fue tarde Pepo grito fuertemente y salio expulsado por una de las ventanas, parecía una caída de nunca acabar y aquel rostro se les quedo grabado para siempre en la mente, no pudieron hacer nada el cuerpo en la filudas rejas que resguardaban aquella casa, era imposible de creerlo el iniciador de la apuesta termino ahí, solo logro decirles no entren y de su boca emanaba las ultimas gotas de sangre tiñendo así la reja de esa antigua casa.
Los demás amigos entraron a la casa para develar el misterio y fueron sorprendidos por los extraños movimientos y ruidos que habian en la casa. Pero los amigos estaban convencidos que había una persona y querian vengar la muerte de su amigo.
Pero no tuvieron mejor idea que prenderle fuego a la casa y acabar de una buena vez con el supuesto asesino.
Con el paso de los años se construyo una moderna casa que fue habitada por el hijo que Pepo tuvo antes de morir con una chica de su barrio, que al igual que su padre reunió a sus más íntimos amigos sin saber que en aquella casa el alma de dicho sujeto no se había ido del todo.

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