Cuentan que antiguamente existía una princesa muy hermosa, su nombre era Xauxa, esta bella doncella era hija del Curaca Tauricuxi, gobernante de los Wamachucos. Por otro lado el príncipe Inca Capac Yupanqui por encargo de su padre el Inca Pachacutec llega a estas tierras en conquista de los Wamachucos, lugar donde conoce a la doncella Xauxa cuyos encantos despertaron la pasión del príncipe cuzqueño.
Es así como se inicia el romance entre la pareja de enamorados, pero ni el Curaca padre de Xauxa ni el Inca Pachacutec padre de Capac Yupanqui estaban de acuerdo con este romance. Por eso hay dos versiones del desenlace de estos dos enamorados.
Uno de ellos es que cuentan que el Curaca manda a su ejército en busca de los amantes, dando la orden que al encontrar al extranjero le darían muerte y despedazarían su cuerpo por haberse atrevido a robar y enamorar a la doncella.
El ejército encontró las huellas de la pareja y logran divisarlos; uno de los perseguidores levantó su brazo con una waraca la cual después de unos cuantos giros soltó la piedra que iba en dirección del cuzqueño, pero la desgracia permitió que Xauxa se interpusiera en el trayecto del proyectil recibiéndolo en su propia frente. El joven enamorado aterrado vio caer a la doncella muerta instantáneamente a sus pies, trato de llevarla pero nada podía hacer así que continuo huyendo cerro arriba dejando atrás a sus perseguidores.
Llegó hasta la llanura y se encontró con un nativo llamado José Kollasgón que cuidaba su rebaño de alpacas.
El fugitivo le ofrece cambiar su fina vestimenta por la suya, rústica y pobre. Kollasgón aceptó con la mayor alegría sin pensar en lo que vendría.
Al poco rato llegan los perseguidores hasta José Kollasgón y con suma facilidad lo apresan y le dan muerte despedazando su cuerpo como lo había ordenado el Curaca.
Después de un tiempo el dios Katequil al ver el final de la infortunada pareja y del inocente nativo convierte a Xauxa en una majestuosa laguna que nunca habria de secarse , y de los pedazos del cuerpo de Kollasgón los vuelve pequeños manantiales.
El segundo desennlace de esta historia, se dice que al enterarse el Inca Pachacutec en Cusco del romance de su hijo prohibió que se presentara ante su trono por haberse atrevido a amar una mujer extranjera y no a una princesa inca de la corte cuzqueña.
Capac Yupanqui apresuró su retorno al Cusco para calmar la ira de su padre al enterarse de todo lo acontecido. La separación fue muy dolorosa y desgarradora, ante la partida de su amado, la desdichada y bella Xauxa se dirigió a las afueras de Huamachuco, por esta zona precisamente donde lloró desconsoladamente. Sus lágrimas fueron tantas que formaron la laguna en la que se encuentra ahora.
Finalmente después de estas dos versiones, se conoce que Capac Yupanqui después de muchos años regresó a la tierra de los Wamachucos, precisamente al lugar donde había muerto su amada por amor y en honor a ella le llamó a esta laguna Sausococha que significa “laguna que no se seca “ ya que Sausa significa “amor que no se acaba”.
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